La transición de Europa hacia los plásticos circulares no está avanzando al ritmo ni a la escala necesarios. La débil demanda de plásticos circulares europeos, la competencia global desleal y la continua pérdida de valiosos residuos plásticos son solo algunos de los cuellos de botella que están frenando los avances. Como resultado, el riesgo de que la capacidad de producción y la innovación se trasladen fuera de la UE nunca ha sido tan alto.
Sin una acción decidida y una respuesta política coordinada, Europa corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera mundial por los plásticos circulares, socavando tanto sus objetivos de sostenibilidad como su competitividad industrial.
Por este motivo, instamos a la Comisión Europea a garantizar que la Ley de Economía Circular sirva para reducir la brecha entre la ambición climática y la realidad económica.
Una estrecha colaboración entre los responsables políticos de la UE y la cadena de valor de los plásticos será esencial para ofrecer soluciones eficaces y exigibles, también a través de iniciativas como la Alianza de Sustancias Químicas Críticas (CCA) y la Alianza para los Plásticos Circulares (CPA).